miércoles, 2 de marzo de 2011

La vida secreta de James Thurber


Cuando James Thurber tenía seis años, una flecha de juguete se le clavó en el ojo derecho y nunca volvió a ver con ese ojo. La pérdida no tuvo consecuencias irreparables, pero pocos años después del accidente de le empezó a deteriorar también el ojo izquierdo, y a los treinta y cinco años se había quedado completamente ciego. Pero la ceguera de Thurber estimuló de algún modo su imaginación y su campo visual estaba lleno de alucinaciones que creaban para él un mundo fantástico de imágenes surrealistas.

Thurber sabía cómo aprovechar creativamente sus viviones. "El que sueña despierto"", decía, "debe visualizar su visión tan viva e insistentemente que acabe convirtiéndose en una realidad". Era muy probable que Thurber sufriera un extraordinario trastorno neurológico conocido como síndrome de Charles Bonnet. Los pacientes que presentan este curioso trastorno suelen tener una lesión en alguna parte de sus rutas visuales (en el ojo o en el cerebro), que los deja parcial o totalmente ciegos y comienzan a experimentar alucinaciones visuales muy realistas.

Casi ningún médico ha oído hablar de este trastorno y la razón podría ser que las personas que presentan estos
síntomas no se lo suelen decir a nadie, por miedo a que las tachen de locas. Se debe suponer que Thurber no hablaba en metáforas cuando decía que sus sueños y alucinaciones aumentaban su creatividad. Experimentaba realmente todas aquellas fantásticas visiones. Pero todas las imágenes que veía Thurber eran muy diferentes a las que otras personas sin este tipo de síndrome podían ver. Las alucinaciones del síndrome de Charles Bonnet son mucho más vivas y el paciente no tiene control constante sobre ellas; surgn de manera espontánea, aunque pueden desaparecer cuando se cierran los ojos, como si fueran objetos reales.

El estudio de este síndrome podría permitirnos explorar esa misteriosa tierra de nadie comprendida entre el ver y el saber.
¿Qué es la imaginación visual? ¿Entran en acción las mismas partes del cerebro cuando imaginamos un objeto? Resulta que el sistema visual humano posee una asombrosa capacidad para hacer suposiciones fundadas basándose en las imágenes fragmentarias y evanescentes que bailan en los globos oculares. Una manifestación concreta de este proceso es la notable capacidad del cerebro para cubrir huecos inexplicables en la imagen visual, su proceso que a veces se llama informalmente "rellenado".

Los que padecen migraña conocen bien este fenómeno. Cuando un vaso sanguíneo sufre un espasmo se pierde temporalmente una parcela de corteza visual, lo cual provoca una "zona ciega". Si una persona que sufre un ataque de migraña mira a su alrededor en una habitación y su escotoma coincide cun un objeto colgado en la pared, ese objeto  desaparece por completo.


La existencia de un punto ciego del ojo fue predicha ya en el siglo XVII por el científico francés Edme Mariotte. Al hacer la disección de ojo humano, Mariotte descubrió el disco óptico y se dio cuenta de que, a diferenciade las demás partes de la retina, el disco óptico no es sensible a la luz. La conclusión de Mariotte se puede confirmar fácilmente, examinando la ilustración de un disco rayado sobre un fondo gris claro. La gente suele suponer que la ciencia es un asunto muy serio, que siempre está basada en teorías, que uno elabora inteligentes conjeturas basadas en lo que ya se sabe, y luego procede a idear experimentos específicamente diseñados para poner a prueba esas conjeturas. En realidad, la auténtica ciencia se parece más a una excursión de pesca, la mayoría de las agencias subvencionadoras siguen aferradas a la ingenua creencia de que la ciencia  consiste en comprobar hipótesis y después ir poniendo cuidadosamente los puntos sobre las íes y los travesaños en las tes.

EXPERIMENTOS SOBRE EL PUNTO CIEGO

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